«Tetelestai». Esta fue la palabra pronunciada por Jesús antes de expirar en la cruz y significa "todo ha sido hecho".
Esta es la buena noticia: gracias a la muerte de Jesús y a su posterior resurrección, la ira de Dios fue satisfecha, nuestras transgresiones fueron olvidadas, nuestra deuda fue saldada. Él fue el sacrificio perfecto, el único sacrificio válido. Él vivió la vida perfecta que nosotros no podemos vivir y que es necesaria para mantener comunión con un Dios santo. Él murió en la cruz en nuestro lugar y resucitó al tercer día, dándole la esperanza de vida a aquellos que creen en Él.
Esto significa que Dios ha trazado el camino para llegar a él, nos ha provisto un salvador, por lo que tú y yo no tenemos que sacrificarnos para obtener su favor, Jesús ya hizo eso por nosotros, él cumplió el estándar de Dios.
¡Oh cuán glorioso evangelio! ¡Cuánta gracia inmerecida! Nuestro pecado ya no recae sobre nuestros hombros, ya no tenemos que intentar salvarnos por nosotros mismos. ¡Somos libres! Jesús nos ha liberado y por eso es digno de adorar.
Ya no tenemos que luchar en nuestras fuerzas, él ya luchó y venció por nosotros y, por medio de la fe, nos ha hecho herederos de esta esperanza. Este es el descanso que encuentran todos cuantos ponen sus ojos en él.
Si estás sediento: ve a Jesús y bebe de la fuente de vida gratuitamente.
Si el pasado pesa demasiado, el presente escuece y el futuro es incierto: ve a Jesús y encuentra el descanso que necesitas.
Si no tienes nada que ofrecer: ve a Jesús y descubre las riquezas de Su misericordia.
Solo ve a Jesús; tal y como te encuentras ahora, con todas las heridas abiertas, con el corazón cansado de buscar satisfacción en lo efímero. Él ya ha hecho todo lo necesario para que vivas la vida para la cual fuiste creado, una vida en la que Su gloria lo llena todo.
Y el que en él cree, jamás será avergonzado.
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